Lixiviación a Presión
Este proceso ha sido derivado de su homólogo para el
Niquel y Oro, que comenzaron su desarrollo en los años 60. Las
primeras operaciones exitosas pudieron tratar minerales menos
refractarios tales como calcocita, covelina o idalita.
Las principales características de este tipo de proceso
son:
- Requiere de minerales finamente molidos
- Las impurezas son co-precipitadas (junto a los óxidos de
hierro)
- La temperatura del proceso varía en 3 rangos:
- 100-110ºC (con formación de sulfuro elemental)
- 150ºC (formación parcial de sulfuro elemental)
- 220ºC (oxidación del sulfuro a sulfato)
Una característica de estos procesos
(lixiviación a presión) es que las impurezas tales como
antimonio, arsénico, bismuto, mercurio y varias otras, con
ampliamente co precipitadas en la lixiviación con los óxidos
de hierro, haciendo posible el tratamiento de concentrados
"sucios". Otra ventaja es que son capaces de tratar
directamente concentrados de más baja ley que la mínima
necesaria por los procesos piro metalúrgicos. Esto ofrece el
potencial de obtener mayores recuperaciones totales en cobre y
especialmente en los metales preciosos (siempre y cuando sea
liberados y recuperados posteriormente por cianuración).
El concentrado es conducido a temperaturas que van desde
los 90ºC a 150ºC con oxígeno y bajos presiones de cerca de 700
kPa, en autoclaves, para extraer el cobre. El cobre es
recuperado del licor resultante, conteniendo 25 a 30 g/litro
de cobre, por extracción por solventes.
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